Te acompañaré desde la validación profunda de lo que sientes y experimentas. Sé que dar el paso hacia la terapia puede ser difícil, por eso mi compromiso es crear un espacio seguro donde puedas sentirte escuchado/a y comprendido/a sin juicio.
Empezaremos trabajando en el presente: estabilizando tus emociones, dando sentido a lo que estás viviendo y generando esa seguridad interior tan necesaria. Solo desde esa calma y protección podremos, sin prisa ni presión, mirar al pasado con compasión y al futuro sin autoexigencias.
En este proceso, no se impone un camino fijo: tu experiencia es la que guía la intervención.
Quiero que sepas que siempre serás libre para expresar cualquier cosa, sin miedo a ser juzgado/a o rechazado/a. Tu voz es esencial, y solo escuchándote con honestidad podremos adaptar el proceso a lo que realmente necesitas.
El plan de intervención es flexible y colaborativo; si en algún momento sientes que algo no encaja o que otra cosa es más importante, lo hablamos y diseñamos el camino juntos.
Mi trabajo es acompañarte con empatía y profesionalidad, facilitando que transformes el dolor en crecimiento, cuidando cada paso del camino.